lunes, 28 de mayo de 2018

OCASO




Andando por un atajo,
y dejando atrás mi tiempo,
voy dirección al ocaso,
de mis años venideros,
con las alforjas vacías,
y escarcha en el pelo.

La noche ha salido fría,
y la mañana ni te cuento,
las cunetas están blancas,
y en las fuentes hay hielo,
nadie ha conocido jamas,
un invierno tan duro y tan fiero.

Ya voy preparando los habíos,
y todas las cosas que poseo,
para dejarle a mis hijos lo poco que tengo,
la casa, la segureja, los sachos y el huerto,
todo hasta mi vida, todo menos dinero.

Hoy encendido la lumbre,
y me duelen todos los huesos,
he trabajado siempre como un burro,
hasta que me ha aguantado el cuerpo,
y ya con ochenta años no puedo mover ni un dedo.

De mi casa ya no salgo,
y salir la verdad no quiero,
porque si tengo que salir,
seguro que solo es para mi entierro,
con un traje hecho de pino camino del cementerio.

Andando por un atajo,
y dejando atrás mi tiempo,
voy dirección al ocaso,
de mis años venideros,
con las alforjas vacías,
y escarcha en el pelo.







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