sábado, 30 de noviembre de 2024

SINTIENDO CADA LATIDO





No me dejes al borde del abismo,

Pues me dan mucho miedo las alturas,

Yo siempre he sido de andar el camino,

Y de contemplar despacio la luna.


Regálame otra vez tu mirada,

Y aguántame de nuevo el suspiro,

Esa sonrisa que se dibuja en tu cara,

Es todo lo que yo necesito,

Para volar contigo hasta las estrellas,

Sin alas, sintiendo cada latido.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

DE AQUELLUS PASUS (En Hurdano antiguo)



 

De aquellus pasus venimus,
De aquellus tiempus pasaus,
De recorrer los montis nochi y dia,
De quedarnos trabajandu elomaus,
De jace bancalis con pieas,
De sembra lus guertus,
De labra las tierras.

De aquellus pasus venimus,
De aquellus tiempus pasaus
Del sachu y la segureja,
De guaña los campus pa pastus,
Que jecha en inviernu a las bestias,
De gana unos realis,
Pa que la casa se sustenga.

De aquellus pasus venimus,
De aquellus tiempus pasaus.
De corta y recoger pa inviernu la leña,
Pa jace el pucheru , pa secar la chacina,
Pa no pasa penuria, ni frío,
Pa jacerle frenti a la jelaz y a las lluvias,
Porque si el inviernu viene duru,
La vía será mu dura.

De aquellus pasus venimus,
De aquellus tiempus pasaus,
De jacernus jombris de prisa,
De tener el Pelu enseguia escalchau,
De jarrugas en el cuerpu y la cara,
De andar pa siempri encorvau.

De aquellus pasus venimus,
De aquellus tiempus pasaus,
De recorrer los montis nochi y dia,
De quedarnos trabajandu elomaus,
De jace bancalis con pieas,
De sembra lus guertus,
De labra las tierras.

miércoles, 20 de noviembre de 2024

CUANTAS VECES HE DE ARRODILLARME Y REZAR




 No estamos en los principios, ni en los finales,

aquí sentados en nuestra nube observando el tiempo,

y ese reloj que mueve sus agujas sin piedad,

cada segundo pasa en un goteo imparable hacia el olvido,

y los segundos van clavando en la tierra sus garras como buitres alados,

Llevándose la esperanza y dejando el hoy con dolor.


Hoy como ayer el pez grande se come al pequeño,

y cuantas veces he de arrodillarme y rezar para que algo cambie,

el sol de esta mañana llega con retraso,

el llanto de la desesperación recorre las calles,

a lo lejos siguen sonando las sirenas y se oyen gritos de dolor,

mientras en cada rincón se percibe el olor a muerte.


La vida ya no tiene valor para algunos,

todo pasa a ser un negocio, de armas, de petróleo,

la muerte se ha instalado en el alma de los hombres,

y el demonio vuelve a recorrer la tierra sin que nadie haga algo,

mientras miles de inocentes mueren segados por la guadaña,

víctimas del odio, el fanatismo y la sin razón.


Los hombres destruyen a los hombres,

Llevándose por delante todo a su paso,

sin distinción de ancianos, niños y mujeres,

todo da igual, ya nada importa a los que manejan los hilos,

nos les importa mirar para otro lado sin escrúpulos,

la tierra les pertenece, y la vida de otras personas les es indiferente.


Malditas guerras y malditos aquellos,

que coleccionan almas asesinadas por hacerse más ricos,

malditas guerras y malditos aquellos,

que entierran la paz en fosas comunes de miles de inocentes,

que lo único que quieren es vivir en paz su vida,

y tener un trozo de pan cada día que llevarse a la boca.


No estamos en los principios, ni en los finales,

aquí sentados en nuestra nube observando el tiempo,

y ese reloj que mueve sus agujas sin piedad,

cada segundo pasa en un goteo imparable hacia el olvido,

y los segundos van clavando en la tierra sus garras como buitres alados,

Llevándose la esperanza y dejando el hoy con dolor.


Cuantos más han de morir,

para que los señores que mandan sacien su sed de sangre.

martes, 12 de noviembre de 2024

SOBRE MIS HUELLAS




 

Camino sobre mis huellas,

Destino hacia mi pasado,

Mi niñez espera dormida,

Tranquila sin sobresaltos,

Ya la vista se anima,

Con Casar de Palomero como cuadro.


Ahora que estoy aquí,

Vuelo más a ras del suelo,

Todo es como lo recuerdo,

Exactamente como en mis sueños,

Y desde la ermita del Puerto,

Observo la cruz bendita y el lagar viejo.


Las calles están tranquilas,

Es invierno y está nublado,

Paseo por las calles desiertas,

De vez en cuando se cruza un paisano,

Hablamos con emoción de la vida,

Y de como pasan los años.


Subo a la iglesia de arriba,

Con su campanario viejo,

Observo la montaña y la bajada del Puerto,

las campanas doblan, Un vecino ha muerto,

Ahí tristeza en la gente, y el cementerio está abierto.


Camino sobre mis huellas,

Destino hacia mi pasado,

Mi niñez espera dormida,

Tranquila sin sobresaltos,

Ya la vista se anima,

Con Casar de Palomero como cuadro.

miércoles, 6 de noviembre de 2024

CUANTAS HISTORIAS



 


Cuantas veces tente al destino,

cuantas veces rete a la eternidad,

cuantas veces equivoque el camino,

cuantas veces defendí una mentira, pensando que era una verdad,

cuantas veces reme contra corriente,

cuantas veces visite el cielo,

cuantas veces tente a la muerte,

cuantas veces pasee por el infierno.


Cuantas veces salte al vacío,

Cuantas veces volé sin alas

Cuantas veces volví a nacer en otros labios,

Cuantas noches morí de pasión en otra piel,

Cuantas veces soñé en las madrugadas.


Cuantas veces rete a mi corazón,

Cuantas veces perseguí a mi alma,

Cuantas veces contemple sin prisas la luna,

Cuantas veces quise saltar por la ventana,

Cuantas veces vomite malas palabras.


Cuantas veces me moje en un charco,

cuantas veces levante murallas,

cuantas veces el invierno me pillo desnudo,

cuantos vuelos me pillaron sin alas,

cuantos trenes perdí por pereza o enojos,

cuantas lágrimas derrame por nada.


Cuantas veces fui cobarde,

cuantas veces por valiente me pintaron la cara,

cuantas veces vi pagar a un inocente por el culpable,

cuantas veces la soledad visito mi casa,

cuantas tardes se convirtieron en noches,

cuantas noches me llegaron nubladas.


Cuantas veces me cogió el sol por sorpresa,

cuantas batallas de amor perdidas,

cuantas guerras de amor ganadas,

cuantos remordimientos deje al otro lado del espejo,

cuantos versos escribí sobre la almohada,

cuanta ropa recogí del suelo por no colgarla un perchero,

cuantas veces firme con mi lengua bajo una falda.


Cuantas historias tengo para contar,

cuantas vivencias guardo en mí recuerdos,

cuantos sueños locos y cuantos sueños cuerdos,

cuantas cicatrices hay en mi corazón,

cuantas noches de insomnio y cuantas noches de colchón,

cuantas noches de dar gracias, cuantas noches de lamentos,

cuantas historias para contar, en tampoco tiempo.