viernes, 1 de abril de 2016

MORIR EN UN RINCÓN


Podemos seguir escondiendo la verdad,
evitar mirarnos a los ojos por dolor,
poner entre nosotros mucha distancia,
cerrar las puertas e ignorar al corazón.

Podemos lamentar eternamente,
y así sin mas esconder la infelicidad,
gritar lo que pudo ser y no fue,
mentir y encadenar nuestras almas.

Podemos buscar consuelo en otra piel,
recibir de otros labios los besos,
ignorando por siempre nuestras realidades,
y así sin reproches amanecer en otro lecho.

Podemos culpar sin mas al destino,
mentirnos diciendo que no fue el momento,
curar las heridas dejando pasar el tiempo,
e intentar temblar y volar en otros brazos.

Podemos saltar al vació y dejar atrás el amor,
cerrado los ojos para creernos en libertad,
intentando borrar y enterrar nuestro pasado,
y cada noche en soledad lamentarnos y llorar.

Podemos seguir jugando esta guerra suicida,
convertir el sentimiento en odio y frialdad,
tirarnos por la ventana y asesinar al tiempo,
apuñalando con fuerza y saña la realidad.

Podemos dejar de ser uno,
separar estos cuerpos en dos,
llenar de reproches el futuro,
y morir de amor cada día en un rincón.

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