El destino jugó con ellos,
en una tarde soleada,
se encontraron en el silencio,
donde sobran las palabras,
sus cuerpos se estremecieron,
con tan solo una mirada,
y el amor se hizo eterno,
en lo más profundo de su alma.
Soñaron una vida juntos,
y sintieron que habían llegado a casa,
se hizo infinito el momento,
y una sonrisa acortó las distancias.
Hola, sé que no lo vas a creer,
en mis sueños te esperaba,
miles de emociones como agua desbordada,
surgieron de repente, mientras los dos se abrazaban.









