Tormenta que arañas mi pecho,
Dejando desolada mi alma,
Hoy recojo los pedazos,
Que dejo la marejada,
Y vuelvo a retar a mi corazón,
A sanar, una vez más mis heridas.
Cristalinas lágrimas que se camuflan con la lluvia,
A estas horas paseo por calles inciertas,
Voy camino hacia la locura,
Como penitencia el tiempo,
Y el recuerdo como condena.
Que me alcance pronto el olvido,
Y que las palabras mueran,
Que todo se haga humo,
Y que de nuevo el día amanezca,
Que brille el sol en el cielo,
Y me sonría de nuevo la primavera.









