Amores que se sueñan y no llegan,
Palabras que se quedan atrapadas, Sin abandonar la memoria, Palabras que no se precipitan por la boca,
En un transitar, sin tiempo, ni rumbo,
Entre el corazón y el alma.
Hay miradas que se ocultan,
Detrás de un telón de miedo,
Hay miradas que se cohíben con la razón,
Hay caricias que no nacen por temor, Y no se posan en otra piel,
Por miedo a sufrir dolor,
Por miedo a parecer vulnerables,
por miedo a perder.
Hay tiempo dentro de los tiempos,
En que los labios no se encuentran,
Por miedo a no ser correspondidos,
Por temor al qué dirán,
Y se alejan del camino,
por miedo a caminar juntos en un latido,
Mirando por temor hacia otro lado,
Dejando al amor herido de muerte,
Plegando por siempre sus alas, por miedo a volar en compañía.
Hay corazones que no vuelan por miedo a perder la libertad,
Hay manos que se esconden,
Que se acobardan, que se encadenan,
Que entierran sus sueños en vida,
Que no saltan por si se lastiman,
Y se esconden detrás de una excusa,
poniendo muros a su realidad,
Dejando que la vida pase, sin emociones, sin misterio y sin pasión.
Hay corazones cobardes,
Que tienen miedo a vivir.