viernes, 27 de abril de 2012

UN DESTELLO EN EL CORAZÓN




Un destello en el silencio,

en esta noche callada,

mi imaginación navega

hasta lo más hondo y profundo

de mi corazón y de mi alma.


Hay una imagen nítida y clara

que despierta un sentimiento,

una luz que me recuerda

que aún quedan sueños por vivir

y mil motivos para hacerlo.


Como una cicatriz que un día dolía

y hoy me enseña a caminar,

comprendo que hasta las heridas

nos ayudan a madurar.


Los recuerdos van y vienen,

como las olas sobre la playa,

pero ya no rompen mi calma

ni oscurecen mi mañana.


Me llevan desde la noche

hasta el alba esperanzada,

donde el sol pinta de colores

los rincones de mi alma.


Una y mil veces me dije

que te tenía que olvidar,

pero hoy ya no me maldigo

si te vuelvo a recordar.


Porque amar nunca fue un error,

ni perderte fue el final;

hay despedidas que nos enseñan

a volvernos a encontrar.


Cuando los primeros rayos del día

se cuelan por mi ventana,

el sueño abandona mis ojos

y una sonrisa me acompaña.


Respiro el aire de la mañana,

siento la vida dentro de mí,

y descubro que aún me esperan

mil caminos por descubrir.


Ya no le temo al pasado,

ni al mañana por llegar;

he aprendido que la vida

siempre nos vuelve a brindar

una nueva primavera,

otra razón para soñar

y la inmensa alegría

de volver a comenzar.


Y si alguna noche el recuerdo

vuelve a llamar a mi puerta,

le abriré sin miedo al dolor,

con el alma tranquila y despierta.


Porque hoy sé que la felicidad

no consiste en no haber llorado,

sino en volver a sonreír

después de haberlo pasado.


Y mientras brille una estrella

y el sol vuelva a despertar,

seguiré abrazando la vida,

con el corazón abierto

y mil razones para amar.

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