domingo, 11 de octubre de 2026

UN SUEÑO



 

Al tiempo le pidió un sueño,

y al sueño, una ilusión;

un sueño de soñadores,

un refugio para el corazón.


Al tiempo le pidió un sueño,

una vida entre los dos,

un instante sin despedidas,

un eterno tú y yo.


Del ruido hizo silencio,

y al silencio le dio voz;

le puso alas a sus sueños

y esperanza a su dolor.


Al tiempo le pidió un sueño,

pero el viento se lo llevó,

dejando atrás los recuerdos

de aquello que nunca olvidó.


Hoy invoqué al olvido,

pero el olvido me ignoró.

Le supliqué que borrara

lo que el alma no superó.


Y comprendí que hay recuerdos

que no se lleva ni el viento,

porque se quedan a vivir

en los rincones del tiempo.


jueves, 1 de octubre de 2026

OLVIDO (APOCALIPSIS I)

 



Vamos sujetando los sentimientos,

cerrando las puertas y las ventanas,

no hay tiempo de echar de menos,

ni hay tiempo de rendirse a la nostalgia.


Vamos escribiendo los últimos versos

con palabras mudas, calladas.


​Vamos a quitarnos la ropa,

dejaremos caer la careta,

no estoy en mi mejor etapa,

ni me apetece aguantar a más hipócritas.


​Que se queden fuera los discursos,

las sonrisas de cartón y los modales;

aquí solo importan los pulsos,

los abrazos firmes y las personas reales.


​Ya no quedan ganas de mentiras,

ni de almas disfrazadas de templanza;

si el mundo se apaga ahí afuera,

que nos quede al menos el respeto y la esperanza.


​Y al final, cuando todo se haya ido,

cuando el tiempo apague la última hoguera,

nos quedaremos desnundos de tiempo:

Recorriendo solos la tierra,

No habrá países eternos,

Caerán para siempre las fronteras,

No habrá raza, ni religiones,

Y se caerán las caretas.


Todo volverá al principio,

A ser lo que era,

Seremos polvo del camino,

Olvido que nadie recuerda.

APOCALIPSIS II

 



Cuando las palabras se marchiten,

Y la luna se cubra de sangre,

No valdrá un centavo la vida,

Y la muerte reinará en las calles;

Las flores se pudrirán en el camposanto,

Y en el mundo mandarán los animales.



​Los días serán más oscuros,

Las noches, interminables;

No habrá un rincón en el mundo,

Donde los gritos se callen,

Mientras millones de buitres hambrientos

Irán desgarrando la carne.



​¿Quién puso más,

Valientes o cobardes?

Las lágrimas no apagarán las llamas,

Mientras el mundo arde.