lunes, 19 de octubre de 2026

¿QUÉ ES LA FELICIDAD? (REFLEXIÓN)

 


A veces me detengo a meditar sobre mi vida y me pregunto, una y otra vez, qué es realmente la felicidad.


Porque, si hoy tengo tantas cosas con las que muchos sueñan, ¿por qué todavía no soy feliz?


Tengo un trabajo digno, una casa, un coche, dinero y personas que me quieren. Y, sin embargo, hay algo dentro de mí que sigue incompleto, un vacío que me hace sentir solo incluso cuando no lo estoy.


Las personas luchamos por conseguir cosas materiales. En el camino, muchas veces nos volvemos egoístas, mentirosos, mezquinos y cobardes, sin darnos cuenta de que la vida pasa, de que cada segundo nos acerca al final y de que nada de lo material nos llevaremos cuando nos marchemos de este mundo.


Si hay algo que realmente merece la pena en esta vida, es el amor que nace del corazón; ese amor puro y sincero que nos impulsa a hacer cosas que jamás haríamos en otras circunstancias.


A veces nos cegamos, creemos tener siempre la razón y culpamos a los demás de nuestras desgracias y de nuestros errores. Pensamos que son los otros quienes se equivocan, sin detenernos a mirar dentro de nosotros mismos.

Quizá deberíamos aprender a reflexionar, mirarnos al espejo del alma y comprender que, tal vez, no sean los demás los culpables de todo lo que nos sucede.


Cada uno dirige su propia vida y es responsable de las decisiones que toma, de los caminos que elige y de las consecuencias que debe afrontar.


A veces nos empeñamos en luchar por cosas que nunca llegarán a existir, en perseguir sentimientos que no son correspondidos y en mantener viva una esperanza que solo nos causa dolor.


Podemos querer muchísimo a alguien, pero no podemos exigirle que nos quiera de la misma manera. El amor no se impone, no se mendiga ni se obliga. Nace libremente o, sencillamente, no nace.


Y quizá el hecho de que esa persona no nos quiera como nosotros la queremos sea la señal de que no es quien debe compartir nuestro camino.


Otras veces, el miedo a la soledad, a lo desconocido y a no encontrar a la persona adecuada nos paraliza. Nos aferramos a lo que tenemos por temor a perderlo, sin comprender que, en ocasiones, soltar también es una forma de empezar a vivir.


Soñamos con amar y ser amados de la misma manera, con construir una familia cimentada en el amor, el respeto, la fidelidad y la humildad. Soñamos con un hogar donde la paz no sea una excepción, donde las palabras acaricien y donde los abrazos nos recuerden que, a pesar de todo, todavía merece la pena creer en el amor.


Aspiramos a ser felices en un mundo que parece volverse cada vez más cruel, un mundo que poco a poco olvida el valor más importante de todos, ese que debería moverlo todo: **EL AMOR.**


Cada vez nos queremos menos, nos respetamos menos y nos valoramos menos. Y eso es precisamente lo que transmitimos a quienes nos rodean. Así, poco a poco, terminamos destruyendo aquello que tanto nos cuesta construir: los sentimientos, la confianza, las relaciones y los pequeños momentos que dan sentido a nuestra existencia.


Nos pasamos la vida buscando la felicidad, complicándonos el camino, persiguiendo metas y acumulando cosas, convencidos de que algún día, cuando tengamos todo lo que deseamos, por fin seremos felices.


Pero quizá la felicidad no consista en tener más, sino en necesitar menos; no en poseerlo todo, sino en aprender a valorar lo que tenemos; no en buscar fuera las respuestas, sino en atrevernos a mirar dentro de nosotros mismos.


Porque, a veces, la felicidad está mucho más cerca de lo que imaginamos. Está en la tranquilidad de nuestra conciencia, en la sinceridad de una mirada, en un abrazo que llega en el momento oportuno, en la compañía de quien nos quiere de verdad y en la libertad de poder acostarnos cada noche siendo fieles a nosotros mismos.


Quizá solo necesitamos aprender a respetarnos, querernos y valorarnos; ser fieles a nuestros principios, actuar con sinceridad y humildad, dejar de aparentar lo que no somos y comenzar a vivir de acuerdo con lo que realmente sentimos.

Aprender a perdonar, a soltar lo que nos hace daño, a aceptar lo que no podemos cambiar y a disfrutar de este presente que, aunque muchas veces no lo comprendamos, es el único tiempo que verdaderamente nos pertenece.


Porque la vida no espera a que resolvamos todas nuestras dudas, ni detiene su marcha hasta que encontremos todas las respuestas.


La vida sucede ahora, mientras esperamos, mientras soñamos, mientras amamos y mientras aprendemos a comprendernos.

Y quizá, al final, la felicidad no sea un destino al que debamos llegar, sino una manera de recorrer el camino.


**VIVE COMO SI FUERAS A MORIR MAÑANA.**

**APRENDE COMO SI FUERAS A VIVIR SIEMPRE.**

domingo, 18 de octubre de 2026

DESDE MI AZOTEA



Desde mi azotea,

se ven las cosas más claras,

se ven las cosas más nítidas,

se contempla el mundo diferente,

porque todo se mira

con los ojos del corazón y del alma.


Desde mi azotea,

se ve el mar de tus ojos,

las estrellas que te adornan,

la luna que te guía

y esa silueta que, a contraluz,

dibuja los contornos de tu cuerpo,

enamorando, sin descanso,

a mis pupilas.


Desde mi azotea,

se contempla la primera luz del día,

que tímidamente se dibuja

en la línea del horizonte,

anunciando un nuevo amanecer,

un nuevo sueño,

una nueva oportunidad de amarte.


Desde mi azotea,

veo cómo el sol se desvanece en la tarde,

tiñendo el cielo de melancolía,

hasta perderse, lentamente,

en los brazos del infinito.


Desde mi azotea,

se ven las cosas más claras,

se ven las cosas más nítidas,

y el mundo parece más hermoso

cuando mis brazos enlazan tu cuerpo

y mis labios se posan, llenos de amor,

sobre los tuyos.


Porque desde mi azotea,

cuando te miro con el alma

y te abrazo con el corazón,

comprendo que no hay horizonte más bello

ni lugar más hermoso en el mundo

que aquel donde tú y yo

nos encontramos.






domingo, 11 de octubre de 2026

UN SUEÑO



 

Al tiempo le pidió un sueño,

y al sueño, una ilusión;

un sueño de soñadores,

un refugio para el corazón.


Al tiempo le pidió un sueño,

una vida entre los dos,

un instante sin despedidas,

un eterno tú y yo.


Del ruido hizo silencio,

y al silencio le dio voz;

le puso alas a sus sueños

y esperanza a su dolor.


Al tiempo le pidió un sueño,

pero el viento se lo llevó,

dejando atrás los recuerdos

de aquello que nunca olvidó.


Hoy invoqué al olvido,

pero el olvido me ignoró.

Le supliqué que borrara

lo que el alma no superó.


Y comprendí que hay recuerdos

que no se lleva ni el viento,

porque se quedan a vivir

en los rincones del tiempo.


jueves, 1 de octubre de 2026

OLVIDO (APOCALIPSIS I)

 



Vamos sujetando los sentimientos,

cerrando las puertas y las ventanas,

no hay tiempo de echar de menos,

ni hay tiempo de rendirse a la nostalgia.


Vamos escribiendo los últimos versos

con palabras mudas, calladas.


​Vamos a quitarnos la ropa,

dejaremos caer la careta,

no estoy en mi mejor etapa,

ni me apetece aguantar a más hipócritas.


​Que se queden fuera los discursos,

las sonrisas de cartón y los modales;

aquí solo importan los pulsos,

los abrazos firmes y las personas reales.


​Ya no quedan ganas de mentiras,

ni de almas disfrazadas de templanza;

si el mundo se apaga ahí afuera,

que nos quede al menos el respeto y la esperanza.


​Y al final, cuando todo se haya ido,

cuando el tiempo apague la última hoguera,

nos quedaremos desnundos de tiempo:

Recorriendo solos la tierra,

No habrá países eternos,

Caerán para siempre las fronteras,

No habrá raza, ni religiones,

Y se caerán las caretas.


Todo volverá al principio,

A ser lo que era,

Seremos polvo del camino,

Olvido que nadie recuerda.

APOCALIPSIS II

 



Cuando las palabras se marchiten,

Y la luna se cubra de sangre,

No valdrá un centavo la vida,

Y la muerte reinará en las calles;

Las flores se pudrirán en el camposanto,

Y en el mundo mandarán los animales.



​Los días serán más oscuros,

Las noches, interminables;

No habrá un rincón en el mundo,

Donde los gritos se callen,

Mientras millones de buitres hambrientos

Irán desgarrando la carne.



​¿Quién puso más,

Valientes o cobardes?

Las lágrimas no apagarán las llamas,

Mientras el mundo arde.