¿En qué momento nos dimos la espalda?
¿En qué momento se cruzaron tu puñal y el mío?
¿Cuándo tus palabras me hirieron y las mías terminaron por herirte a ti?
¿En qué momento comenzó esta guerra sin cuartel, sin tregua y sin prisioneros?
¿En qué momento el orgullo ocupó el lugar del amor y el corazón dejó de latir por nosotros?
¿En qué momento nos dimos la espalda?
¿En qué momento nació el odio mientras el amor se moría en silencio?
¿En qué momento quedaron huérfanos los besos, las caricias y los abrazos?
¿En qué momento dejamos de mirarnos con los ojos del alma para convertirnos en enemigos?
Y aún me pregunto, una y otra vez,
¿en qué instante perdimos el camino que un día recorrimos de la mano?
Porque nadie empieza amando para terminar haciéndose daño;
simplemente, un día el orgullo habló más alto que el corazón…
y el amor se quedó sin voz.





