En su vida era todo felicidad,
Nada puede la vida si se ama con el alma,
Y ese amor toca la eternidad,
Pero antes o después llega la tormenta,
Y se termina de repente la primavera.
Yo probé el veneno de sus labios,
Sus palabras venenosas e hirientes,
Su carmín con sabor adictivo,
Sus mentiras y sus verdades,
Y las curvas perfectas que dibujan su cuerpo.
Yo viví sus noches de insomnio,
Llenas de lujuria y sudor,
Yo viví las caricias de sus manos,
El éxtasis y la pasión,
Yo viví lo infinito en sus brazos,
hasta que un día lo eterno murió.












