Y un día volví sobre mis pasos,
con un caminar cansado,
con arrugas en la piel,
con el pelo blanco como la escarcha,
con la vista cansada por los años.
Pero, al verte, se me olvidaron todas las penas,
y volví a ser aquel niño.
Sí, ese niño
que un día partió en busca de sus sueños.


