viernes, 27 de abril de 2012

REFLEXIÓN



Como cada día, vivo el presente,
consumo cada segundo como si fuera el último,
como una droga que me quema por dentro
mientras la vida se consume a su paso.

Cada segundo me acerca un poco más al día de mi partida,
aunque ya me he acostumbrado a morir,
porque, de un tiempo a esta parte,
muero cada noche,
para volver a nacer en este cuerpo,
con la llegada de cada mañana.

Y así comienza un nuevo día,
sin fuerzas, sin ganas,
respirando e intentando vivir
cada hora,
cada instante, cada segundo…

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