en el siguiente parpadeo de nuestros ojos,
en ese segundo que se precipita al vacío,
en el milímetro que separa nuestras almas,
y en esa sonrisa que nace del corazón.
Nos vemos en el suspiro que nos une,
en la mirada que desnuda nuestros sentimientos,
en el silencio que grita lo que sentimos
y en cada instante que se convierte en eterno.
Porque siempre habrá un lugar
donde nuestros caminos vuelvan a encontrarse,
donde el tiempo se detenga por un instante
y el universo entero deje de girar.
Nos vemos en la magia de un abrazo,
en la pasión de dos cuerpos enlazados,
en la ternura de dos almas que se reconocen
y en la eternidad de dos cuerpos hechos uno.
Y si el destino nos regala otra vida,
que vuelva a encontrarnos en el mismo latido,
en la misma sonrisa,
en el mismo amor…
Porque hay encuentros que no terminan,
almas que nunca se despiden
y amores que, incluso desafiando al tiempo,
siempre encuentran la manera de volver a latir.



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