Vamos sujetando los sentimientos,
cerrando las puertas y las ventanas,
no hay tiempo de echar de menos,
ni hay tiempo de rendirse a la nostalgia.
Vamos escribiendo los últimos versos
con palabras mudas, calladas.
Vamos a quitarnos la ropa,
dejaremos caer la careta,
no estoy en mi mejor etapa,
ni me apetece aguantar a más hipócritas.
Que se queden fuera los discursos,
las sonrisas de cartón y los modales;
aquí solo importan los pulsos,
los abrazos firmes y las personas reales.
Ya no quedan ganas de mentiras,
ni de almas disfrazadas de templanza;
si el mundo se apaga ahí afuera,
que nos quede al menos el respeto y la esperanza.
Y al final, cuando todo se haya ido,
cuando el tiempo apague la última hoguera,
nos quedaremos desnundos de tiempo:
Recorriendo solos la tierra,
No habrá países eternos,
Caerán para siempre las fronteras,
No habrá raza, ni religiones,
Y se caerán las caretas.
Todo volverá al principio,
A ser lo que era,
Seremos polvo del camino,
Olvido que nadie recuerda.

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