Hoy me faltan las palabras
para nombrar a tantas serpientes.
Muchos ya gritan:
«Hay que fusilar al diferente».
La humanidad va a la deriva,
está herida de muerte.
La ceguera se propaga,
engañando a la mente.
Llámame loco si quieres
por no seguir al rebaño.
Los que mandan se ríen
mientras nos enfrentan, hermano.
No son mesías ni salvadores,
son delincuentes con poder.
Nos tratan como al ganado
y nos venden su querer.
Abre los ojos,
no dejes que te manejen.
La libertad comienza
cuando piensas libremente.
Rompe las cadenas
que aprisionan tu mente.
Y no escuches el veneno
que escupe el racismo de siempre.
Porque el odio nunca salva,
solo siembra más dolor.
Y una humanidad sin conciencia
termina perdiendo el corazón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario