Ya se jan marchau los mozus,
ya no jai alegria en el pueblu,
la callis estan vacia y tristis,
el sol calienta ya muchu menu,
la mocitas no salin de casa,
y en la plaza grandi solu jai niñus y viejus.
Ya se jan marchau los mozus,
y el pueblu pareci desiertu,
la fuentis se jan secau esperandu el otoñu,
otru otoñu en blancu y negru,
quien va a trabaja las tierras,
quien jara los vancalis nuevus.
Ya se jan marchau los mozus,
jace el serviciu como si fuesi un destierru,
y el pueblu pareci una tumba, pareci que ejesta muertu,
comu si no viviera ja qui naie,
comu si lo jubiera maldeciu algun demoniu,
comu si lo jubiera mirau un tuertu.
Ya se jan marchau los muzus,
y las madris lloran por dentru,
estan jecha de jierro porque siempli sufierun,
quien traera ajora la leña, quien traera ajora el dineru,
quien rondara a las mozas, quien dara alegria al cuerpu.
Ya se jan marchau los mozus,
ya no jai alegria en el pueblu,
la callis estan vacia y tristis,
el sol calienta ya muchu menu,
la mocitas no salin de casa,
y en la plaza grandi solu jai niñus y viejus.
domingo, 4 de junio de 2023
YA SE JAN MARCHAU LOS MOZUS (En Hurdano antiguo)
jueves, 1 de junio de 2023
EN UN SUSPIRO
Ya no estoy para grandes trotes, ni para malos tragos,
la vida me paso como una bala que disparo el tiempo,
y ya con arrugas en el alma y espinas en el corazón,
Mirándome en el espejo, hoy ya no reconozco el reflejo,
tanto jugué a ser quien quise ser, que el niño salió corriendo,
y hoy el anciano saluda, pero apenas me ve.
Ya no estoy para grandes trotes, ni para malos tragos,
contemplo desde estos portales las calles que me vieron crecer,
y la vida se abre paso este jueves entre los puestos del mercadillo,
la gente recorre tranquila la plaza buscando algo que comprar,
mientras los niños sonríen porque saben que hoy les toca algo,
bien sea juguetes, ropa o zapatillas nuevas que estrenar,
mientras el reloj del ayuntamiento sigue marcando su paso cansado,
asesinando sin compasión las horas.
Como cada día,
la política ocupa la conversación,
azules, rojos, morados o verdes,
quienes son mejores para el pueblo,
aunque eso ya da igual, pues los jóvenes,
han hecho las maletas y han emigrado como antaño,
en busca de una vida mejor lejos de estos montes.
Lejos quedan ya los tiempos de mi niñez,
de juegos en las calles y jóvenes en los campos,
aquella escuela vieja al lado de la casa de mi abuela Francisca,
y la escuela nueva con su fachada pintada de grises y blancos,
la mimosa grande en la parte de atrás con sus raíces enormes,
y la palmera que adornaba la entrada de aquel pasillo,
que daba a las aulas de tercero y cuarto.
La vida pasa como un huracán,
y aunque creemos que nuestro tiempo es eterno,
pasa en un suspiro y ese suspiro me lleva,
aquel campo de tierra con porterías de pino,
y a las discusiones sin sentido por los balones con tía Joaquina,
que tenía al lado del campo de futbol su huerto,
y hoy la recuerdo con respeto, cariño y nostalgia.
El recuerdo me alcanza de lleno,
y me acuerdo de todos mis profesores,
y también del cura Don Miguel, que quería que yo siguiese sus pasos,
y de tanta gente buena que se ha llevado la muerte,
me acuerdo con emoción de todos mis quintos,
y de mis padres que aunque no pueda abrazarlos cada día me acompañan siempre,
del mulo reverte, la colora y la mocha, la burra catalina y el burro capón.
Ya no estoy para grandes trotes, ni para malos tragos,
la vida me paso como una bala que disparo el tiempo,
y ya con arrugas en el alma y espinas en el corazón,
mirándome en el espejo hoy ya no reconozco el reflejo,
tanto jugué a ser quien quise ser, que el niño salió corriendo,
y hoy el anciano saluda, pero apenas me ve.
sábado, 27 de mayo de 2023
CIEGOS
lunes, 22 de mayo de 2023
POR ENCIMA DEL PUENTE
Vete niño a la fuente de abajo y llena la garrafa, que vamos tu madre y yo al charco por encima del puente, tu madre a lavar todos los trapos y la ropa, y yo con el trasmallo a coger unos peces, para traerlos para comer mañana, y cenar algunos escabechados por la noche. Mientras yo voy poniéndole la albarda al mulo, y a cargar lo que tu madre quiere que lleve, vete deprisa corriendo y no dejes que nadie te enrede, y si tú quieres venir con nosotros, ponte el bañador de siempre, y date prisa que si no se nos hace tarde. Poneros las cangrejeras para el río, esas que llevamos siempre, las que nos dejaron tus tíos, y vamos por casa de la abuela para ver si también se viene, no se os olvide también el jabón para lavarnos el cuerpo y el pelo, para venir luego bañados y limpios. Vamos por el atajo más corto, el atajo que nos deja al lado del puente al lado del chiringuito de tía Pilar y tío santo, y luego cruzamos por el puente, y en un segundo estamos en el charco, el charco de siempre al que llama la gente, el charco de los guardias. Niño quieres acompañarme, voy a la máquina a ver como está de peces, mientras tu madre y tu abuela lavan la ropa, tú vigila por si vienen los guardas y yo echo las redes, y luego los dos nos damos sin prisa un baño, y cuando sea la hora volvemos a casa como siempre. Vete niño a la fuente de abajo y llena la garrafa, que vamos tu madre y yo al charco por encima del puente, tu madre a lavar todos los trapos y la ropa, y yo con el trasmallo a coger unos peces, para traerlos para comer mañana, y cenar algunos escabechados por la noche.












